Posteado por: javibrasil | 30 agosto 2015

UN INSTANTE

Se detuvo en seco. Su cuerpo en tensión, las orejas percibiendo todos los sonidos. El niño la miró pero no le prestó mayor atención. Seguía jugando con dos palos y unas piedras, mientras canturreaba una canción sin sentido como una salmodia litúrgica. La pantera fue acercándose, parándose a cada paso que daba. De repente pareciera como si en la jungla todos los sonidos se hubieran suprimido, como si se hubieran comprimido y resumido dentro de una invisible burbuja insonora. El niño, sentado sobre la tierra rojiza, percutía con los palos en ella y lanzaba las pequeñas piedras al aire una y otra vez. Una piedra aún se mantenía en el aire y detrás, un pequeño reguero de sangre oscura se perdía en la espesura frondosa de la jungla.


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