Posteado por: javibrasil | 23 agosto 2015

EL ANUDADOR

Anudador de corbatas ambulante. Como los viejos afiladores, pasearía con su bicicleta antigua y su chiflo por los pueblos y los barrios de las ciudades, sin prisa, siempre sin prisa. De alguna ventana, un hombre, aún con camiseta de tirantes, le llamaría para que subiera. —Tengo una entrevista de trabajo. No sé qué corbata ponerme ni qué nudo hacerme—. El anudador de corbatas miraría todas las que tiene el cliente e incluso le ofrecería alguna otra que lleva en una vieja caja metálica donde aún pueden versos restos desvaídos de alguna marca de café. Descartaría hacerle el nudo eldredge, el nudo de la rosa, el buttoniere y otros muchos más sofisticados, y al final se decidiría por un clásico nudo Windsor. Acabada la operación, bajaría a la calle, volvería a empujar lentamente, sin prisa, siempre sin prisa, la bicicleta, y después de tocar de nuevo el chiflo, gritaría: el anudador, aquí está el anudador.


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