Posteado por: javibrasil | 15 agosto 2015

ALFILER

Una y otra vez era clavado con saña, en el centro justo de la diana-corazón pintada con sangre, en aquel deforme muñeco de trapo, pero él soñaba con emigrar, cruzar el Mediterráneo, llegar a Europa, y, quién sabe, quizás ser un humilde colaborador en algún elegante traje de chaqueta en una sofisticada sastrería de París. O por lo menos, uno más, diferente, pero igual, en el acerico de una modesta costurera en algún barrio de la periferia de Barcelona. Huir.

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