Posteado por: javibrasil | 9 octubre 2014

TOSTADAS

Comencé a mirar muy fijamente la tostada que me acababa de servir el camarero en un plato blanco. La miré durante mucho tiempo y con la suficiente intensidad como para que la mujer que estaba junto a mi en la barra se apartara un poco hacia su izquierda, alejándose. Pensé que en vez de partir la tostada en pequeños rectángulos, como hacía siempre, hoy quizás había llegado el momento de atreverme a partirla en triángulos.

Sí.

Así lo hice.

Me sentí bien.


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