Posteado por: javibrasil | 8 febrero 2013

REBANADAS

Doce campanadas tras los cuartos.
El primer bebé del nuevo año se llama Néstor Alejandro.
Una niña pelirroja con coletas enseña su bicicleta rosa bajo un cielo brillante y gélido.
A alguien que trabajó contigo hace años le ha tocado la lotería de Navidad, pero es un falso rumor, aunque tú no lo sabes.
Mientras te lavas los dientes notas que tienes otra caries en una muela.
Un adolescente mata a cinco compañeros de instituto en algún condado del Medio Oeste de los Estados Unidos. Lees la noticia en el periódico. Arrancas la hoja y la tiras a la papelera.
Tu chica te dice que tenéis que hablar y acabáis enredados bajo las sábanas.
Vas a ver aquella obra de teatro de la que tanto y tan bien te han hablado y te aburres profundamente, aunque te da pereza reconocerlo.
Se muere el padre de uno de tus mejores amigos y maldices por no saber cómo consolarlo, y maldices al cura que habla como un charlatán absurdo en el funeral. También.
Abres la moleskine que te han regalado y escribes Las Vegas – La Meca – Australia. Lo subrayas con un cuidado exquisito con un rotulador azul de punta fina.
Un conductor kamikaze recorre dieciséis kilómetros en sentido contrario por la A3. No hay víctimas.
Un empleado de la basura encuentra una cartera llena de dinero que devuelve a su dueño. Aparece el rostro amable del empleado durante dos minutos y medio en el telediario, pero sólo en el de la tarde. Medio año después es despedido por un ERE en su empresa.
En algún lugar del Pacífico, un tsunami arrasa tres pequeñas aldeas insulares de pescadores. A nadie parece importarle mucho.
Te dicen “te quiero” sin venir a cuento y te extirpan sin anestesia pero sin dolor una sonrisa justo ese jodido día jodido.
Un reportero en la televisión, bajo una perfecta nevada made in Paramount, nos anuncia la primera ola de frío. Habrá aún otras más.
Le acaricias el pelo mientras duerme, pero nunca se lo dices.
Oyes a João Gilberto y no le pones freno a la emoción, porque no valdría de mucho.
La ocupación hotelera en la Semana Santa roza el setenta y cinco por ciento, salvo en las Canarias, que es del cien por cien.
Comienzas a preocuparte por tu hipocondría.
En la misma semana se convocan manifestaciones a favor y en contra de.
Tu hijo se parte un brazo esquiando. O el hijo de tu hijo. O el hijo de un amigo. O el hijo del hijo de un amigo. O jugando al fútbol. O quizá no, quizás no ocurre.
Un boxeador muere en un ring; un torero en el ruedo; un mendigo en la calle; un anciano en la habitación de un hospital público, mientras afuera hace un día de primavera.
Hace tiempo que no te emborrachas.
Un amigo se queda sin empleo y le admiras y le quieres aún más.
Se juegan varios y olvidables partidos del siglo.
Unatardepaseandopiensasquequedaríabienescribirtodaslaspalabrasjuntassinespaciosyencursiva pero después desechas la idea.
Alguien te regala un robot de hojalata creyendo que tu cumpleaños es en marzo.
Hay un eclipse total y varios parciales. Vuelven a salir las imágenes de adinerados turistas japoneses, mirando estúpidamente al eclipse desde algún desierto, a través de unas gafas especiales que les hacen parecer aún más estúpidos.
Tu sobrino te regala una figura de Playmobil.
Comienzas un curso de alemán por fascículos. Compras los dos primeros números. El tercero ya no.
Relees lo escrito y piensas en eliminar fragmentos, pero murmuras que eso es trampa, y la palabra “trampa” se cuela subrepticiamente en un hueco tímido entre las invectivas de los tertulianos.
Hay una nueva edición de Gran Hermano y de Operación Triunfo que por supuesto nadie ve.
Israel ataca Palestina.
Un avión se estrella en algún punto de Siberia. A los tres días, otro lo hace en Florida.
Una emigrante ghanesa en Alemania da a luz quintillizos. Al primogénito le bautiza con el nombre de Berlín.
Aprendes nuevos refranes sobre el otoño y el invierno.
Se descubre una tribu sin contactar en el corazón del Amazonas. Le lanzan flechas al helicóptero desde donde se capturaron las imágenes.
Te roban el móvil en un pub irlandés y piensas si comprarte un Iphone.
Doce campanadas tras los cuartos

La vida
La puta vida a veces
No es otra cosa
Que una agridulce
Y delicada rutina


Responses

  1. Obra maestra. Enhorabuena.


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