Posteado por: javibrasil | 27 agosto 2009

ELLOS

A mí no me gustaba escupirles a los perros, pero lo hacía, porque ellos lo hacían, y se reían, mucho, con estruendo, y yo ensayaba también una risa siniestra, como la de mi padre, y a veces, pero a veces me gustaba estar solo, y meterme en alguna iglesia, aunque yo no sabía rezar, pero me lo inventaba, y me gustaba mirar a las señoras viejas que se tapaban la cabeza con pañuelos, y susurraban oraciones, los pañuelos eran oscuros, o lo que yo creía que eran oraciones, y me quedaba mirando a la figura del Cristo por si se movía, pero me aburría y me iba, y luego, otra vez con ellos, por las mañanas éramos los reyes de Nápoles, perdiéndonos sin rumbo por los laberintos de sus calles, y un día, me dijeron, vamos a robar una panadería, y me gustó que me lo dijeran, pero me dio miedo, y además ya no escupíamos a los perros porque eso era de críos, aunque, bueno, yo alguna vez lo hacía, pero sin que me vieran, y alguien sacó una pistola, que yo pensé que era de verdad, pero no, y nos llevamos todo lo que había en la caja, compramos mucho hachís y luego por la noche, éramos ángeles pírricos, imperturbables y bellos, y en el puerto los barcos se dormían con pereza, y en la televisión veía el gol que Maradona le había marcado de falta al Inter, y corría a abrazarme con el viento, y a la mañana siguiente, hacía mucho calor esa primavera, pero los turistas hacían fotos de la catedral, y se reían, y eso me molestaba, pero no sabía porque, y entonces me iba a buscarlos a ellos, y paseábamos por el puerto, que siempre olía mal, pero me gustaba ese olor, y pensaba cómo puede gustarme si apesta, pero no me importaba, y alguien me dijo que se iba a ir a Milán porque allí ya no había nada que hacer, y yo me callaba, claro, y luego miraba al suelo, pero pensaba que siempre había algo que hacer, o que a lo mejor podíamos dejar de robar tiendas, y por la calle pasaban varias monjas juntas, y aquello me hacía reír, y luego alguien me dijo mirándome muy fijamente a los ojos, que sentí un escalofrío, esta noche prepárate, haremos algo diferente, y fui a comer a casa, y vi las noticias con mi madre, spaghettis con tomate, había habido un terremoto en algún lado, y un vaso de cocacola, y unos perros olisqueaban en las piedras, y la pregunté puedo tener uno, mamá, y ella me dijo un qué, y me tumbé en la cama, mirando al techo, pero ya debía ser madrugada, y esperábamos en una esquina, y fumábamos mucho, y yo estaba preparado, porque me lo habían dicho, pero no sabía para qué, y cuando vi a aquella chica viniendo por la calleja comencé a tener mucho miedo, y pisé la colilla con la punta del zapato, y ella hizo ademán de pararse y girarse, y me dio rabia no saberme ninguna oración de verdad, y alguien dijo vamos, y yo me oí diciendo vamos, pero era como si yo no fuera yo, y alguien salió corriendo, y la chica también salió corriendo, y luego la levantaron la falda, y sus bragas eran rosas, y yo la tapaba la boca con la mano, y me mordió, pero no me importaba, y por la mano me goteaba la sangre, y alguien me dijo, ahora tú, y me puse sobre ella, y sonó una sirena, y pensé que al día siguiente me gustaría ir a una iglesia y que lloviera mucho, yo creo que era la sirena de una ambulancia, y que los turistas se quedaran en sus hoteles, y que alguien me explicase porque de aquel laberinto no se podía salir.

Nunca.


Responses

  1. El puto amo!!! Eres el puto amo, Javi!!!!

  2. Todo eso ocurrió en Pandemonium, seguro…

  3. Sem palavras como em muitas vezes.


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