Posteado por: javibrasil | 13 mayo 2009

TRICOLOR

Blanco.

Un único encargo. Una única vez. Treinta kilos de nieve para llevar al otro lado de la realidad, cuidándome de no ser devorado por los lobos, los de colmillos afilados y aullidos a la luna y los de gafas de espejo ray-ban y escopetas en el todoterreno.

Verde.

Veinte mil dólares sucios y brillantes esperándome en una mochila. Un número de teléfono y un nombre grabados en mi memoria a golpe de miseria. —Sólo será esta vez—, pienso, para tratar de arrinconar mi miedo en una esquina oscura del estómago.

Rojo.

Un solo disparo que rasga la noche. Bang. La sangre se convierte en una pasta densa mezclada con el polvo del desierto. Miro mis manos manchadas. No siento dolor. Tiemblo.

Blanco. Rojo. Verde.

La bandera de mi país cubre el ataúd que va rumbo al cementerio, cargado sobre las lágrimas resecas y silenciosas de mi familia y mis amigos.

Viva Méjico, cabrones.


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