Posteado por: javibrasil | 19 agosto 2008

MISERABLE

Escena: terraza de cualquier restaurante en la sierra de Madrid, a las 15 horas. Una pareja de ancianos, arreglados y elegantes como sólo algunos ancianos saben hacerlo, se sientan en una mesa para dos. Piden el menú: gazpacho y chuletitas de pavo más el postre. Durante bastante tiempo los dos se sumergen en un silencio profundo, esos silencios agudos en los que uno piensa si es que no tienen nada que decirse, o es que, justamente, ya se lo han dicho todo. A mitad de comida, la señora levanta la vista del plato y dirigiénsode a su marido le dice:

-Miserable, eres un miserable. Para una vez que salimos, en vez de pedir la carta has tenido que pedir el menú. Qué miserable eres. Miserable.

El hombre, quizás hastiado, tal vez indiferente, a lo mejor avergonzado, no levanta la cabeza del bol, cerámica rojiza, con el gazpacho. Ella le mira y vuelven a refugiarse en el silencio.

El resto de las mesas del restaurante hemos asistido a la escena con disimulo, y de no ser por que la situación me parece de una desolación arrasadora, quizás le hubiese encontrado el lado cómico. Pero tendrá que ser otro día. Hoy me produce amargura.

El desamor. El cálido y acogedor desamor de cada día.


Responses

  1. javi, que texto bonito e triste.


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