Posteado por: javibrasil | 25 julio 2007

NEWTON

La tercera Ley de Newton. Joder. Ni siquiera sabía que hubiera dos anteriores. ¿La habríamos estudiado este año? Newton era al que le tiraban manzanas a la cabeza. No, espera…ese era Albéniz. Newton fue quien inventó la gravedad, que las cosas flotasen y el submarino. Si, recuerdo haberlo leído en un muyinteresante.

Lancé mi mochila sobre una montaña de cosas ajenas a toda lógica, debajo de la cual se suponía que debía estar mi cama y aproveché que la imbécil de mi hermana había salido con las pijas de sus amigas y que había dejado, por fin, libre el ordenador, para buscarlo en la wiki, porque yo pasaba de leerme el libro de texto. Uno tiene su dignidad. Favoritos… wikipedia… aquí está, tercera Ley de Newton: “Por cada fuerza que actúa sobre un cuerpo, éste realiza una fuerza igual pero de sentido opuesto sobre el cuerpo que la produjo. Las fuerzas siempre se presentan en pares de igual magnitud y en sentido opuesto y están situadas sobre la misma recta.” Bueno, después de leerlo me quedé mucho más tranquilo porque se confirmó lo que yo sospechaba: que no entendía nada y que no tenía ni puta idea de la ley esa.

La vida a veces es muy dura, muy injusta y muy más cosas. Por eso, me armé de valor, respiré profundamente y encaminé mis pasos, gallardos y decididos, hasta el salón, sorprendido aun por la decisión que acababa de tomar: preguntarle a mi padre. Uno nunca acaba de conocerse, la verdad.

Papá, oye, es que, mira, que una cosa que, bueno, que a ver si tú me puedes ayudar y tal con un cosa, ¿no?

Noté que a la frase le faltaba el colofón y decidí rematarla con un rotundo “y tal”.

Mi padre, también conocido como Carlos en otros ámbitos, sin levantar la cabeza del periódico, emitió un simpático gruñido que podríamos transcribir como “grñem” y que, una vez buscado en el diccionario padre-hijo-padre se puede traducir como:

quecoñoquieresahoranovesqueestoyleyendolaprensacoñoya.

     
– Oye, no, una cosa, sólo a ver si tú, bueno, o sea, tú, tú, ¿tu que sabes de Newton?

Me sorprendió que en vez de responderme de inmediato, se concentrase en rebuscar algo en el periódico, con la cabeza perdida entre sus páginas. Pensé que a lo mejor había añadido la sordera a su amplio catalogo de defectos, que glosaré con deleite y detalle asi que haya mejor ocasión, pero, no, cuando ya pensaba en regresar a mi habitación, oí como mi padre decía:       

– Pues mira, precisamente aquí viene lo que me has preguntado. Te lo leo: “Newton Oliveira, brasileño de 26 años procedente del Paranaense, ha fichado por tres temporadas por el Celta de Vigo. Defensa contundente e internacional sub-20, es poseedor de un potente disparo desde media distancia y va bien de cabeza. El Celta cierra asi…”

Me quedé sin saber: a) la tercera Ley de Newton y b) que es lo que cerraba el Celta.

Mientras entraba de nuevo en mi cuarto pensé que puestos a rendirse, lo mejor era hacerlo cuanto antes. Asi pues, me quité mis nikes haciendo palanca con la puntera izquierda sobre el talón derecho, cambié mis vaqueros por un pantalón corto y me dispuse a disfrutar cómodamente de mi nueva derrota escolar.

Al poco apareció mi madre por allí, secándose las manos en el delantal y refunfuñando algo que no alcancé a entender. El idioma de las madres es similar en sonoridad al de los padres sólo que de estructura mucho más compleja. Sin quitar mi mirada de la Espada Tenebrosa Ígnea, y mientras mi madre intentaba socavar los pilares básicos de la montaña de cosas, en aras de nosequé cuestiones de orden, limpieza e higiene, yo, ingenuo como siempre he sido, me atreví a objetar:

-Mamá: ¿Tienes que hacer eso justo ahora que estoy a punto de pasar a la segunda fase?

El tiempo se detuvo, como si mi habitación fuera una especie de versión castiza de Matrix, y mi madre-Neo, muy quieta y mirándome de hito en hito (siempre quise usar esta frase) me dijo:       

-Mira, niño, como te suelte un guantazo se te va a acabar a ti tanta tontería y tanta plei, que me tienes ya harta.

Esa misma tarde pasé con éxito la segunda, la tercera y hasta la cuarta fase del Thirsty of Bishops´s Blood, pero, eso si, como había profetizado mi madre no se me acabó la tontería. Ni entonces ni nunca. Es más, ni siquiera fui capaz de darme cuenta de lo cerca que aquel día tuve la tercera Ley de Newton, aunque sólo fuera bajo la cruda forma de un bien merecido bofetón.

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Responses

  1. ¡Jo! ¿Qué?

    Me gusta tu relato 😛

  2. Pobre Newton. Me comentan que está a torta limpia con Einstein por haberse cargado sus teorías.
    No somos nadie.

  3. Me he echado unas risas. Muy bueno.


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