Posteado por: javibrasil | 3 julio 2007

MALDICIONES

Seamos claros: yo sí creo en maldiciones, malesdeojos, conjuros, sortilegios y demás supercherías. Y creo en todo eso porque tengo pruebas de que existen. Exactamente desde aquel verano, rondaría yo los diez años, en el que mi tío Cele, después de una violenta discusión con el Matias por un problema de lindes en los terrenos, en vez de arrearle un garrotazo, como mandaba la tradición, le maldijo en el bar diciéndole: “Asin te parta un rayo, malnasio.” A los cuatro días, y en medio de una lacónica pero intensa tormenta de verano, el Matias moría achicharradito por un rayo en medio de una hermosa cosecha de coliflores, que, coño, más parecía la sombra de martinluterkin de tan negro como se quedó. La verdad es que todos en la familia e incluso en el pueblo nos quedamos un poco acojonados al comprender que la maldición de mi tío se había cumplido, aunque, así, entre nosotros, a los pocos días ya nadie echaba de menos al Matias, que en verdad, era un auténtico cabronazo.

 

Asi pues, que nadie me venga diciendo que todas estas cosas son tonterías o ideas peregrinas de gente sin cultura. Por eso desde entonces siempre, siempre, siempre llevo colgada al cuello una cruz de madera que mi hermana me regaló y unas elegantísimas botas de piel de conejo de las que sólo me desprendo en contadísimas ocasiones, como son ducharme, dormir, o follarme a alguna tía, y en estos dos últimos casos, no siempre.

Hablando de follar. Por fin, y tras mucho insistir, había conseguido quedar para ese domingo con Laura, la chica que atiende los pedidos en la empresa donde curro como mensajero. Si de mi hubiera dependido, habríamos quedado directamente en mi casa (o en la suya, no soy machista), pero ella insistió en que quedáramos en el Parque del Retiro para luego tomar el aperitivo por la Cava Baja. Hay que joderse, los sacrificios que uno tiene que hacer para echar un polvo. Y allí estaba yo, como un novio idiota formal, a las doce en punto, bajo un sol asesino, esperando junto a la estatua del Ángel Caído a que Laura apareciese. Por algún lado leí que uno de los mayores encantos de una mujer era hacerse esperar, y debía ser cierto, por que hasta la doce y media pasada, Laura no se presentó por allí. En su descargo diré que si ya, en la oficina, detrás de un mostrador y rodeada de albaranes, fichas y paquetes, estaba tremenda, ese día venía con una minifalda vaquera, unas zapatillas blancas y una blusita ligera rosa que hacía pensar que, sí, que lo del encanto ese de antes debía ser verdad, pero además, a pares. Durante un buen rato estuvimos paseando por el Paseo de Coches, viendo los títeres, observando a los chinos dar masajes, espiando a los dibujantes de caricaturas (me tuve que poner serio para no sucumbir a su petición de que nos hiciéramos una) y escuchando a grupos de percusión latinos, a grupos de percusión afros y a grupos de percusión afrolatinos. Todo esto, acompañado por los lacerantes chillidos de los niños y por el revolotear angustioso de las palomas, que uno no sabe que es peor. Con mucha suerte y gracias a mi habilidad para meter los codos, habilidad que, modestia aparte, raya el virtuosismo, conseguimos sentarnos en una terraza, en una mesa a la sombra, donde nos pedimos dos enormes jarras de cerveza. Pero no había casi ni mojado con la suave espuma mi perfilado bigote cuando una oronda gitana de enorme moño y toda de negro, se plantó junto a mi, con un ramillete de romero en la mano:

– Vamo, moreno, déjame que ti lea la mano, que ti voy a dar güena suerte, payo, y que a tu novia también, mírala que reguapa.

Mirando ora a la gitana, ora a la divertida cara de Laura y ora después, a sus preciosas tetas, (las de Laura, no de la gitana), me acordé de mi tío Cele y pensé que no se debe tentar a la suerte. Treinta euros me costó la bromita, más otros catorce de las cuatro jarras que nos bebimos y que también tuve que sufragar yo, mientras me cagaba en la puta madre de Zapatero y su ley de paridad. Treinta euros, total, para decirme que si iba a tener mucha suerte, que me iba a casar con esa chica tan reguapa, que íbamos a tener siete churumbeles, todos morenos, y no sé que cosas más que me dijo. Para colmo, mientras nos dirigíamos a la salida de la Puerta de Alcalá, Laura reconoció a un echador de cartas que en su tiempo había sido fugazmente famoso por salir en la tele, y, pidiéndolo sin pedirlo, ya sabéis como son las tías, nos sentamos en unas ridículas sillas de playa a que nos leyera el futuro. “Ten cuidado por que cuando Sagitario entre en la casa de la luna menguante de cáncer, es posible que algún asunto relacionado con el elemento agua afecte a tu vida.” Yo pensé que igual me la acababa tirando en la bañera, como en las pelis, pero ella dijo nosequé de cruceros transoceánicos. Mujeres. Cuando íbamos en el metro hacia Latina para seguir emborrachándonos por los bares, ya con una Laura decididamente desatada, volví a acordarme de mi tío Cele, y también me acordé del Matias, que bien que se podía haber muerto de viejo con 93 años, coño y todo esto que me hubiese ahorrado. A eso de las siete, y con una docena larga de cervezas encima, hacíamos nuestra entrada triunfal en el portal de mi casa. En el ascensor, mientras la metía mano por debajo de la minifalda, yo me miraba en el espejo dando gracias al destino por que la gitana y el Tristan Braker del Retiro se hubieran cruzado en nuestro camino. Cuando abrí la puerta y dejé, uno es un caballero y, además, quería mirarle el culo, que Laura pasara primero, ésta se quedo inmóvil en el umbral, mirando con unos ojos así de grandes la decoración de la habitación. Al poco, se giró y, mirándome como solo algunas mujeres saben hacerlo, me soltó tremendo guantazo en la cara, para, ipso facto, decirme “eres un loco gilipollas” y largarse, moviendo, eso si, con simpar gracia su trasero que, a pesar del bofetón, no dejé de mirar mientras pude. Poco después, y mientras me miraba en el espejo del baño aplicándome en la mejilla un par de cubitos de hielo envueltos en una toalla, mi tío Cele se me apareció a mi espalda, con la boina calada y, sonriéndome con lástima me dijo: “los montoncitos de sal por el suelo, las herraduras y los crucifijos invertidos, podían pasar, pero lo de las sesenta ristras de ajo colgadas en la pared me parece un exceso, sobrino, un verdadero exceso.”


Responses

  1. Normal que se diera el piro, con lo que repite eso… 🙂

  2. Todo está en la medida.

  3. javi, estás que trina! ayer he hablado de ti con una persona que conocemos los dos. hablamos muy de ti, no te preocupes… estão muito bons teus últimos textos!

  4. se me ha olvidado el “bien”, muy bien…

  5. Muy bien redactado este texto, creible la historia por los delicados detalles y bastante bueno su final.

  6. ja ja…demasiado bueno tu tía Cele. Yo me inclino a pensar en el poder del pensamiento, aunque eso deja sin explicación sobre el rayo mismo, creo que una maldición puede afectar tanto más a la persona que la recibe por su propio miedo al hacerlo.

  7. Yo no digo que tu tío Matías no sea un cabronazo pero si el Cele sale del pueblo, tú avisa, que nos escondemos. Menudo arte, el tío.
    Un abrazo

  8. I am from Bolivia!!! 😀
    Vendo ajos, cebollas, apios, lechugas, tomates, revistas pornograficas, consoladores, sardinas, motores, autos choreados y droga solo agrega mi email!!!

    Adios, tambien soy prostituta

    Muy feo el texto

  9. yo soyy del pais de las ballenas jejejeje

    escuchame atentamente doña florencia padin
    con los amigos de los pibes no te metes.¿¿¿te quedo gordita? porque sabemos que a manchu no la odia nadie mas que vos gorda resentida yo hago esta por aca por esta vez nomas pero la proxima que me entere de algun caretaje como este.no te aviso directamente te busco y te rompo el orto.asi que cuidatelo te lo digo por experiencia no te hagas la viva si no tenes con QUE. porque berretines no tenes.sos un intento de vaga asi que te lo aviso porque en el fondo soy buena persona.
    cuidate EL ORTO Y EL RANCHO” CASAS” PORQUE NO TE LA QUEMAMOS COMO DICEN POR AHI NOSOTROS TE LA MANDAMOS A ROBAR Y QUE NO SE TE PASE DECIRLE A NADIE PORQUE NOSOTROS NOS ENTERAMOS LAS COSAS PORQUE NOS JUNAMOS CON LA GORRA SA

    MAMITA HACELA BIEN Y QUEDATE PIOLA

    PORQUE TE CONVIENE

    PORQUE NO VAMOS A PERDER EL TIEMPO CON VOS
    GUACHA RESENTIDA

    LA ENVIDIA TUYA , NO SE PERDONA

    PORQUE NO TE TENES UN POCO DE RESPETO A VOS MISMA GORDITA DEJA DE DAR LASTIMA

    QUEDAMOS ASI. CUALQUIER COSA YO ME ENTERO

    FACU;)

    TENES QUE DEJAR EL NOMBRE

    LA GENTE COMO VOS VIVE DEL CARETAJE

    MUCHA PLATA TENES? CUIDALA

    QUE SIGA PEOLA BOEDO

    BIEN BERRETIN;)


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