Posteado por: javibrasil | 18 marzo 2006

ETCÉTERA

El beso en la mejilla era realidad diaria y cotidiana. O cotidiana. O un sueño arrancado a la pesadilla. O un sueño. Me quedé un rato más en la cama, disfrutando de mi última pereza. Cuando ésta amenazaba con agotarse y con transformarse en tedio, me levanté y, descalzo, me dirigí por el pasillo, angosto tantas veces, hasta la cocina. Dentro del microondas tenia, como cada mañana, un vaso de café con leche, y en la mesa, una magdalena aún dentro de su vestido transparente. Al tiempo que el café se calentaba, me dedique a desnudar la magdalena con una minuciosidad algo desquiciante. No sé porque, pero ver el papel quemado, aún con algún resto de migas, me produjo una tristeza arrasadora. Lo tiré al cubo de la basura y el café con leche por el fregadero. Volví al dormitorio. Abrí el cajón de la mesilla y realicé mi último inventario visual: cuatro bolígrafos negros, tres de ellos sin capucha, un mechero, un par de gafas, una revista de crucigramas, un termómetro digital, dos cajas de prozac empezadas, un cortauñas, un cuaderno virgen, un móvil, un paquete de pañuelos, una carta del banco sin abrir con un número de teléfono escrito a lápiz.

Pasé un trapo mojado por la mesa de la cocina y fui colocando todas las pastillas formando una letal columna. Treinta y cuatro. Las conté: Treinta y cuatro. Después, las coloqué dibujando una ese, una a, una ce, que a veces era un semicírculo y a veces era sólo una ce. Me tragué la primera pastilla sin agua, y después recompuse la formación de la columna redimensionándola a su nueva longitud. Me tomé la segunda pastilla, la tercera, y cuando ya estaba tan aterrado y tan valiente como para tomarme las etcéteras, recordé que ese domingo había prometido llevar a los niños al parque de atracciones.


Responses

  1. merece la pena esperar a tus musas. Un beso

  2. Me gustaba como iba sucediendo el relato, me estaba sumergiendo plácidamente en él, pero ha sido llegar al último tramo y hundirme allá al infinito. El final me ha parecido muy desconsolador, triste, que me ha hecho pensar.

    Ya vendrán historias con finales felices. Enhorabuena Javi!

    PALOMA

  3. Uf.. yo también esperaba a que te llegasen las musas, como Morgaana……….. menos mal… por fin llueve!!!


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