Posteado por: javibrasil | 15 septiembre 2005

LA MORGUE

No entiendo como te puede gustar ese trabajo – me decía siempre Carlos. Por mas que me esforzaba, no conseguía hacer entender a mis amigos que ese trabajo ni me gustaba ni me disgustaba, era solamente eso: un trabajo más. Creo que ellos estaban deseando encontrar en mi alguna explicación morbosa o escabrosa, pero yo no podía dársela. Mi trabajo en la morgue en aquella ciudad andaluza de cuyo nombre, cual moderno Quijote, yo tampoco quiero acordarme, era un trabajo meramente burocrático, adjetivo que siempre lleva como fiel compañero a rutinario. Básicamente consistía en informatizar las cartillas de protocolo de entrada y de necropsia., esta última con apartados tan divertidos y excitantes como “putrefacción” en la que había de indicarse el tipo y el grado de aquella, “fauna cadavérica”, donde se describía el tipo, la magnitud y la localización de la fauna así como el tamaño de las larvas si estas existieran, o el peso del hígado, del páncreas, del bazo o del riñón, el izquierdo y el derecho, para ser políticamente correctos. Siempre me sorprendió la cantidad de información que damos cuando ya no somos. En la parte final del protocolo, había un epígrafe llamado: “Observaciones” que a mi me parecía el mas sabroso (aunque quizás este adjetivo no sea el mas adecuado para el tema que nos ocupa) y que daría para escribir otro relato que confirmaría, una vez mas, que la realidad supera a cualquier ficción. Solo una vez, al poco de comenzar a trabajar allí, me invitaron a, desde un cuarto anejo a la sala de necropsias, contemplar a través de una pequeña ventana, cual era el procedimiento que se seguía. Pero cuando en aquella mesita vi esa impresionante colección de tijeras, pinzas y cuchillos de todas las formas y tamaños y, sobre todo, cuando vi como el auxiliar del forense blandía una enorme y brillante sierra metálica, entre otros objetos que desconozco siquiera su nombre, supe que era mejor una retirada a tiempo.

Pero dejando esto al margen, que no son mas que sabros……que curiosas anécdotas, mi trabajo era parecido al que se pudiera hacer en cualquier oficina con un ordenador y una impresora. Quizás, una de las diferencias, era que una semana al mes, tenia que hacer una guardia nocturna que a mi, particularmente, me encantaba y que iba desde las 20:00 de la noche hasta las 06:45 del día siguiente. Casi no había trabajo y había noches enteras que por allí no aparecía nadie. Miento. Alguna que otra noche vino Pilar a verme, a la cual le daba mucho morbo que en aquel lugar hiciéramos un uso alternativo al de dormir del camastro que teníamos en una sala de descanso, junto a un microondas y una pequeña televisión en blanco y negro que debía de llevar años ahí pero que aun prestaba su servicio. Fuera de las visitas de las que por aquel entonces era mi novia, pasaba la mayor parte de la noche solo, lo que para mi era un lujo a la hora de estudiar la oposición que había comenzado a prepararme.

Recuerdo que una de las noches en que tuve que hacer guardia, el ligero zumbido de las cámaras frigoríficas era más intenso que otras veces, o al menos, así me lo parecía. En cualquier caso, era lo suficientemente molesto para que no me dejara concentrarme en el estudio, aunque también el hecho de que Pilar estuviera saliendo ahora con mi amigo Carlos tampoco me ayudaba mucho. Decidí tumbarme en la cama y encender la pequeña televisión en blanco y negro. Como la televisión era tan antigua, el zapeo había que hacerlo de forma manual, apretando unos pequeñísimos botones que estaban escamoteados debajo de una tapa negra de plástico, con lo cual, uno debía estar muy fino en la elección de lo que quería ver, por que una vez echado en la cama, la pereza impediría cualquier rectificación posterior. Aunque reconozco que no soy muy futbolero (aprovecho estas líneas para pedir humilde perdón por ello), decidí quedarme viendo un partido de fútbol por que las otras tres opciones que aquella tele era capaz de sintonizar eran aun peores: un debate sobre la situación sociopolítica de Europa, una película, de las malas, de Alfredo Landa, y en el recién estrenado canal autonómico daban un programa sobre la copla, genero, que en particular, y sin que nadie se ofenda, detesto profundamente. Así pues que elegí el partido, bajé el volumen y me tumbe en la cama, pensando que el sueño para echar una cabezadita me llegaría rápido. Recuerdo que jugaba el Madrid contra el Milán. El partido ya estaba empezado, y el resultado era 1-1, cuando en una jugada de ataque, un defensor italiano derribó a Butragueño en el área.

… Creedme que no miento; creedme que es verdad, y creedme que es la primera vez que cuento esto a alguien, pero justo en el momento en el que Butragueño caía, de la sala donde se encontraban las cámaras frigoríficas mortuorias se oyó claramente una voz nítida y muy poderosa gritando: ¡¡¡¡PENALTI!!!!, palabra que quedó como suspendida en el aire durante unos instantes, difuminándose lentamente, como un rastro de niebla. Me quedé en absoluto silencio y totalmente inmóvil, mas rígido que alguno de esos cuerpos que, por segunda vez, y esta vez aun con mas potencia volvió a decir: ¡¡¡¡PENALTI, COÑO!!!! Rápidamente me levanté, cambié el canal al programa de coplas, subí a tope el volumen de la televisión y entre zarzamoras, ojos negros que echan fuego y capullitos florecidos, me tapé la cabeza con la almohada y comencé a llorar.

Durante un mes y medio estuve de baja por “agotamiento físico”, pero pasado ese tiempo, y hasta que encontrase otro trabajo, volví a la morgue. Al menos, tras muchos ruegos y excusas un tanto peregrinas, conseguí que me eximiesen de hacer turnos nocturnos, con la consiguiente merma en mi ya exiguo salario. Pero, eso si, ahora tomaba mis precauciones: Cuando los servicios forenses venían con un occiso
(para que luego digan que no hay poesía en la muerte), y me entregaban el protocolo de entrada, yo siempre les preguntaba: Oye, ¿tu sabes si a este le gustaba el fútbol?


Responses

  1. Joder… lo has bordao… me encanta… te ha quedado genial, Javi…
    Ayyyyyyyyyyyyyyyyyy…. Brutagueño….. ÉL!!!!

  2. Eres un crack¡¡¡ la envidia me corroe…..besos

  3. Esse conto é um dos meus preferidos, me fez lembrar de quando tinha 12 ou 13 anos e via filmes de terror, você sabe que em algumas partes me deixou assustadinha – rs.

  4. ahh eres muy bueno redactando netha k transmitiste en mi ese miedo AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA AUXILIO AAAAAAAAAAA

  5. ps yo quisiera trabajar en la morgue

  6. oooooooooo, lo he leido ya 6 veces, me fascina

  7. bueniisiimooo

  8. Bueno creo que me corresponde ser el comentario del 2011. La verdad estaba buscando trabajo en la morgue de mi ciudad y justamente relacionado con vigilias nocturnas o mantenimiento de camaras frigoríficas, pero tu relato es escalofriante. Aunque soy ateo debo confesar que me dio miedo pensar que me sucediera algo así.


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