Posteado por: javibrasil | 22 julio 2005

MESSENGER

Me presentaré. Me llamo Alberto, tengo 37 años y trabajo como funcionario en el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación: en los tres a la vez, en el Departamento de Importación. En nuestro pequeño despacho, que tiene unas magnificas vistas al patio de luces del edificio, trabajamos en mesas enfrentadas, un servidor de ustedes y Susanita. Susanita…..una gran mujer….lástima que sea imbécil. 53 años, unos 75 kilos, algunos más cuando se desparrama en su silla, sólo me habla con palabras sueltas: grapadora…clips….”retulador”….A veces, mientras lee el “Diez Minutos”, el “Semana” y otras cronologías rosas en internet, por que, claro, como dice a sus amigas, ella es muy “solfisticada”, y ya solo lee en “internés”, le dan arrebatos de incontenible locuacidad y me suelta parrafadas como “firma tu eso que yo no puedo”. En realidad, todo este su comportamiento es de agradecer, por que dejando al margen grapadoras, clips, impresoras, “retuladores”, firmas, y esa enervante manía que tiene de acompañar en voz alta la actualidad de los ecos de sociedad pseudo rosáceos, aparte de todo eso, digo, me deja en paz y con tiempo suficiente para meterme en el messenger y chatear con Eva. Eva es argentina, de Santiago del Estero, aunque ahora vive en Buenos Aires. Es abogada y tiene 31 años. Yo le mentí diciéndole que tengo 32, pero ya habrá tiempo para derretir esa pequeña mentira. Llevamos hablando unos seis meses más o menos. Coincidí con ella la primera vez en una sala de chat argentina, “Che, vos, ¿nos lo hasemos?, (recuerdo que estaba escrito así…con s), sala de la cual omitiré por pudor y por obvio el contenido que tenía. Comenzamos a coincidir y la añadí al poco tiempo a mi messenger. Aprovechamos la diferencia horaria para hay que ver, éste ya se ha vuelto a separar otra vez.

Espero que el odio tenga prestaciones telepáticas, por que no me digné siquiera a lanzarle a Susanita ni una demoledora mirada reprobadora de soslayo. Aprovechamos la diferencia horaria para hablar. Cuando aquí son las 12, allí son las 7, y aprovechamos ese poco tiempo del que ella dispone antes de salir hacia su despacho para hablar un poco. Al principio nuestras conversaciones eran algo insustanciales, frívolas. Qué tal se vive por Argentina…yo estuve allá hace dos años en un viaje de negocios en Paris y fui a visitar a mis primos que viven en Madrid… de qué barrio sos vos… En seguida intercambiamos fotos. Yo le envié una de cuando estuve en Benalmadena, que había una feria nautica y pude subirme a un impresionante yate donde me hice la foto. Ahora que lo pienso esa es otra pequeña mentira que debo aclarar. Ella me envió dos, una en la que aparece en su despacho: una habitación amplia y luminosa, con un elegante sillón de cuero negro detrás de una mesa de madera, y una estantería metálica con unos cuantos libros. Es rubia, parece alta, con buen cuerpo, la piel clara y los labios pintados en un sutil tono rojo. Está medio sentada en una esquina de la mesa, sonriendo a la cámara. Yo diría objetivamente que es una mujer guapa, y subjetivamente diría que está muy buena. En esa foto lleva un traje de chaqueta con falda por encima de la rodilla, zapatos negros con algo de tacón, y una blusa roja como de seda, o eso me pareció a mi, ligeramente escotada. La otra foto que me envió fue en la playa, una foto, en fin, que a mi me aprecio algo atrevida, por que qué guapas iban las infantas en el bautizo.

Ahora si, ahora miro a Susanita con todo el atrevimiento del que soy capaz, que entre nosotros, no es mucho, pero no se da por aludida. Me levanto y voy a por un café a la maquina, cuando paso por su lado miro con disimulo su pantalla y ahí están, felices y dichosos, toda la familia Real en el bautizo de no se que futuro rey o reina dinástico. Me tomo el café junto a la maquina, echando un pitillo y charlando con otros compañeros de esas pequeñas cosas mundanas que hacen que nuestro mundo sea más feliz: Este Madrid no se qué coño está fichando….El sábado pasado, si no me tomé doce cubatas no me tomé ninguno …Yo, este fin de semana me voy al pueblo, a ver si le tuneo la silla de ruedas a la suegra que se ha puesto muy pesada con eso…

Regreso a mi mesa y al pasar por la mesa de Susanita, la novia del Rivera esta “liá” con el “transesual” aquel del concurso de los cantantes pienso que por que de las 1.483 personas que trabajamos en este megaministerio, me ha ido a tocar precisamente la que no se pone enferma nunca. Deberían hacerle un busto y ponerlo a la entrada del ministerio con una leyenda que dijera “A la Susanita, inasequible al desaliento”.

Todas estas divagaciones se me olvidan cuando al sentarme en mi mesa, veo parpadeante en mi PC que tengo un mensaje de Eva:

– Como estás, gallego, sielo.

Creo que omití antes que nuestra relación en estos seis meses había evolucionado desde esas conversaciones un tanto insustanciales a….como lo diría….charlas un poco mas….”intensas”. Espero que ustedes, potenciales lectores, me permitan la licencia de no ser muy explicito al respecto.

– Ola Eva…komo stas, amor¿
(Algún día algún psiquiatra desatascándome el cerebro me explicara porqué coño le decía Amor cuando nunca en mi vida había usado esa palabra con ninguna chica.)
– Bien, sielo, resién salgo de darme una duchita antes de ir a laburar. Esperá que agarro la bombacha, la pollera y la remera y en un segundo estoy con vos
– No, espera, pk no te kedas mejor así, como saliste de la ducha?
– Ah, Albertito, te levantaste hoy caliente?

Mira, el de la Carolina, el “Janober”, ¡si yo creía que se había muerto borracho!

– Bueno…m imagino k stas solo con el albornoz y m gusta imaginart así Eva
– Si, sielo, estoy solo con la bata, querés que me le quite para vos?
– Si, kitatela
– Estás solito hoy en tu despacho cariño¿
– Si, estoy solito, komo kasi siempre.
– Ya me he quitado la bata para ti, sielo. Como tenés hoy la poronguita? Está juguetona? Está parada? Porqué no te la sacás?
– La tengo ahora muy morcillona
– Perdón?
– La tengo muy dura

Creo que a partir de aquí, no es necesario que siga (d)escribiendo la escena. Después de que acabase el “juego”, o mejor dicho “su juego” por que yo nunca podía hacer nada, y no por falta de ganas, mientras ella ….ella pasaba unos largos minutos en los que apenas me escribía nada en el messenger, siempre ocurría que la conversación se iba girando hacia un punto melancólico y triste que yo, cobarde, nunca sabia como atajar. Me decía que estaba harta de estar allí, en Argentina, que la vida cada día era mas dura, que había pensado en venir a Madrid a conocerme. A mi, cuando le leía eso, cuando veía sus letras rojas escritas en el fondo azul claro del messenger, se me amontonaban los sentimientos y las ideas y no sabía nunca como reaccionar, qué decirle, cayendo siempre en fáciles y baratos consuelos inútiles que ella me agradecía mas por cortesía que por otra cosa. Por un lado, yo estaba bien como estaba ahora. Quiero decir, esa relación por el ordenador a distancia me satisfacía, no quería más. Pero por otro lado, la posibilidad de que nos conociéramos, de que nos conociéramos en el sentido físico y hasta en el bíblico también, porqué no, me producía un vértigo agradable. Los lamentos de Eva continuaban precipitándose en cascada por el monitor de mi PC:

– Siempre fui muy desafortunada en amores

Según mis ojos rodaban por las últimas letras de la última palabra, mis oídos comenzaron a oír de la voz de Susanita:

Anda, lo que dice la princesa de Mónaco: siempre fui muy desafortunada en amores.

Por primera vez en horas, días, semanas, meses, nuestras miradas se encontraron y se mantuvieron fijas durante un instante. Después, ella salió precipitadamente del despacho y al día siguiente me dijo la secretaria que Susanita no vendría por que le habían dado una baja por depresión.

Pase la mañana del día siguiente solo en el despacho, incrédulo ante lo que había ocurrido, pensando que esas cosas solo ocurren en los pelis malas o en las novelas baratas. Pero lo peor de todo, era que deseé como nunca había deseado antes que Eva-Susanita entrase en el messenger para poder hablar con ella y decirle que le echaba mucho de menos.

Para Morgaana, cumpliendo, tarde, lo prometido.

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Responses

  1. tarde no, en su justo momento….¿eres brujo Javi? Me leistes el pensamiento cuando te dije esas dos palabras….
    Un beso, me ha gustado mucho

  2. A mí también, aunque no sea Morgaana, me ha encantado, Javi… especialmente tierno…

  3. yo a diferencia de nani no lo encuentro tierno,sino con un poco de malaleche por tu parte, o es que tu tienes una parte de eva-susanita

  4. deseo integrarme a la sala


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