Me lo dijo ayer
Un compañero de trabajo
Qué te pasa hoy, Javi
Estás un poco tristón
Y quizás, sí
Quizás él tenía razón
Y yo ni siquiera
Me había dado cuenta
A veces es difícil elegir
Entre tantos apellidos
Que tiene la tristeza
Como una dama noble
De porte elegante y ausente
Cuando regresaba a casa
El autobús adelantó
A una pequeña furgoneta blanca
De reparto de carne
Ángel y Félix
Decía en el portón trasero
Félix y Ángel
Decía en el lateral
Confieso que me agradó
Ese inocente equilibrio onomástico
Cuando el autobús estuvo a su altura
Miré por la ventanilla
Y vi como el conductor de la furgoneta
Un tipo regordete y con perilla
Como un otro yo
Frente a un espejo invisible
Me sonreía y me decía adiós con la mano
Con un gesto tan infantil y amable
Que me arrancó una sonrisa
A mí
Que me vanaglorio de venderlas tan caras
Y nunca se puede sospechar
Si el antídoto a la melancolía
Se encuentra a la vuelta de una curva
Aunque sólo tenga efecto
Durange el fugaz instante de un parpadeo
O el bocinazo agudo de un claxon.
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