No nos gustan esos que vienen del oeste, esos indios sudacas incultos y ladrones, aunque cuiden de nuestros hijos y nuestros mayores.

No nos gustan esos que vienen del este, rumanos, bulgaros, rusos… violentos y asesinos, aunque pinten el salón de nuestra casa.

No nos gustan esos que vienen del sur, negros y magrebies terroristas, aunque pongan los ladrillos de nuestro chalet.

Y seguramente, nosotros no les gustemos a los del Norte.

Como aquel libro de Saramago, acabaremos convirtiéndonos en A jangada de Pedra, la balsa de Piedra.

Por favor, sólo blancos, y si es posible, que sepan esquiar.