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10 motivos por los que tengo una bitacora:

Porque me gusta escribir
Por vanidad
Porque tengo cosas que contar
Porque creo que tengo cosas que contar
Porque no tengo nada que contar
Porque el insomnio es un enemigo demasiado poderoso
Porque me gusta hacer listas como esta
Porque no tengo paciencia para hacer puzzles
Porque algo tengo que hacer cuando una pelicula interrumpe a los anuncios
Porque la ignorancia es muy atrevida

Dicen que la justicia es ciega. A veces, demasiado ciega:

Ogungbure

Una de las canciones más hermosas que escuché en mi vida …

Dans mon ile - Henri Salvador

“Si nos rendimos ahora, nunca sabremos cómo será nuestra derrota.”

Homer J. Simpson

Coincidía con aquella mujer cada mañana en el metro: ambos nos bajabamos en la misma estación y ella siempre subía el último tramo de escaleras haciendo un inquietante zigzag. Pensé que sus motivos tendría para hacer aquello, pero luego pensé que era mucho más poético que no tuviera ningún motivo.

En estos dias, no se dónde he puesto la risa, pero me jode más aún no tener ganas de, ni siquiera, lanzarme a buscarla. Tampoco sé que ha sido de mis palmadas, o de mi sincera ingenuidad. Quiero hablar con ellos, pero quiero hacerlo en silencio. Por eso prefiero estar con “Rey”. Nada me pide. Tanto me da. Los segundos, las horas, los dias… el tiempo pasa y, dicen las malas lenguas, que todo lo cura. Es mentira, pero yo me lo creeré.

Hay que tomarse la vida con calma: pesa a los ojos.

Para Bego, con mucho amor, y no solo mio.

“… Liberdade, essa palavra
que o sonho humano alimenta
que nao há ninguém que explique
e ninguém que nao entenda…”

“… Libertad, esa palabra
que el sueño humano alimenta
que no hay nadie que la explique
y nadie que no la entienda…”

Cecilia Meirelles - Romanceiro da Incofidência

El beso en la mejilla era realidad diaria y cotidiana. O cotidiana. O un sueño arrancado a la pesadilla. O un sueño. Me quedé un rato más en la cama, disfrutando de mi última pereza. Cuando ésta amenazaba con agotarse y con transformarse en tedio, me levanté y, descalzo, me dirigí por el pasillo, angosto tantas veces, hasta la cocina. Dentro del microondas tenia, como cada mañana, un vaso de café con leche, y en la mesa, una magdalena aún dentro de su vestido transparente. Al tiempo que el café se calentaba, me dedique a desnudar la magdalena con una minuciosidad algo desquiciante. No sé porque, pero ver el papel quemado, aún con algún resto de migas, me produjo una tristeza arrasadora. Lo tiré al cubo de la basura y el café con leche por el fregadero. Volví al dormitorio. Abrí el cajón de la mesilla y realicé mi último inventario visual: cuatro bolígrafos negros, tres de ellos sin capucha, un mechero, un par de gafas, una revista de crucigramas, un termómetro digital, dos cajas de prozac empezadas, un cortauñas, un cuaderno virgen, un móvil, un paquete de pañuelos, una carta del banco sin abrir con un número de teléfono escrito a lápiz.

Pasé un trapo mojado por la mesa de la cocina y fui colocando todas las pastillas formando una letal columna. Treinta y cuatro. Las conté: Treinta y cuatro. Después, las coloqué dibujando una ese, una a, una ce, que a veces era un semicírculo y a veces era sólo una ce. Me tragué la primera pastilla sin agua, y después recompuse la formación de la columna redimensionándola a su nueva longitud. Me tomé la segunda pastilla, la tercera, y cuando ya estaba tan aterrado y tan valiente como para tomarme las etcéteras, recordé que ese domingo había prometido llevar a los niños al parque de atracciones.

Imaginate que te compras un vestido nuevo, y nadie te pregunta cómo es.

Poema de Natal

Para isso fomos feitos:
Para lembrar e ser lembrados
Para chorar e fazer chorar
Para enterrar os nossos mortos -
Por isso temos braços longos para os adeuses
Mãos para colher o que foi dado
Dedos para cavar a terra.

Assim será a nossa vida:
Uma tarde sempre a esquecer
Uma estrela a se apagar na treva
Um caminho entre dois túmulos -
Por isso precisamos velar
Falar baixo, pisar leve, ver
A noite dormir em silêncio.

Não há muito que dizer:
Uma canção sobre um berço
Um verso, talvez, de amor
Uma prece por quem se vai -
Mas que essa hora não esqueça
E por ela os nossos corações
Se deixem, graves e simples.

Pois para isso fomos feitos:
Para a esperança no milagre
Para a participação da poesia
Para ver a face da morte -
De repente nunca mais esperaremos…
Hoje a noite é jovem; da morte, apenas
Nascemos, imensamente

Poema de Navidad

“Para eso fuimos hechos:
Para recordar y ser recordados
Para llorar y hacer llorar
Para enterrar a nuestros muertos;
Por eso tenemos brazos largos para los adioses
Manos para coger lo que fue dado
Dedos para cavar la tierra.

Así será nuestra vida:
Una tarde siempre olvidando
Una estrella apagándose en tinieblas
Un camino entre dos túmulos;
Por eso tenemos que velar
Hablar bajo, pisar leve, ver
la noche dormir en silencio.

No hay mucho que decir:
una canción sobre una cuna
Un verso, tal vez, de amor
Una oración por quién se va;
Pero que no olvide esa hora
Y nuestros corazones por ella
Se abandonen, graves y simples.

Pues para eso fuimos hechos:
Para la esperanza en el milagro
Para la participacion en la poesía
Para ver el rostro de la muerte:
De repente nunca mas esperaremos…
La noche es joven hoy; y de la muerte, sólo,
Hemos nacido, inmensamente.

Poema de Natal - Vinicius de Moraes

Durante una época de mi vida, fui un compulsivo visitante de salas de cine, asistiendo a dos, tres o incluso cuatro películas por semana. En realidad, el cine, junto a la cama, siempre fueron los mejores lugares que encontré para verificar mi confesada cobardía ante la vida. Desde hace algún tiempo, y por motivos varios, confusos, y que no merecen siquiera la pena comentar, pasé de esa compulsión a la casi total abstinencia cinematográfica. Pero la otra tarde, asistiendo en la televisión a una comedía sin trascendencia, de aquellas de sábado antiguo por la tarde, me sonreí después de un gag (siempre he sido más fanático de las sonrisas que de las risas) y justo en ese momento, sentí una cálida nostalgía de la risa, la sonrisa, o la carcajada colectiva que únicamente se puede sentir en una sala de cine. Y de nuevo, me sonreí, aunque esta vez era por otros motivos.

El pasado martes murió el malinés Ali Farka Touré, uno de los más grandes músicos y artistas de la Tierra Africa. Este post es solo un homenaje y un recuerdo a quien ya me hizo sentir tan buenas sensaciones yendo a sus conciertos o escuchando sus discos.

A continuación, transcribo la nota necrológica aparecida hoy en El País y escrito por el excelente periodista musical Carlos Galilea.

Ali Farka Touré, uno de los grandes músicos de Africa, falleció en Bamako, la capital de Mali, en la madrugada del martes mientras dormia. Será enterrado en Niafunké, el pueblo en el que vivía, en la región de Tombuctú, a orillas del rio Niger.
Ali Farka Tooure solia referirse a su tierra como el lugar “donde nacio la musica”. Tenia muy claro que la tradición del blues habia nacido alli, en la cultura de los pueblos del Sahel.
Nació en 1939, pero se deconoce la fecha exacta porque entonces no habia la costumbre de registrar los nacimientos. Su madre le puso el nombre de Farka - que significa burro en idioma bambara - por su aguante y su tozudez.
En 1956 descubrio que queria tocar la guitarra y contar historias. Fue a ver a Keita Fodeba, director del ballet africano. Aunque el primer instrumento que manejó Ali Farka Touré no era una guitarra, sino una especie de violin de una cuerda, que él mismo tuvo que fabricarse. Hasta 1968 no pudo comprar su primera guitarra. Y aprendió sin maestro.
Antes de ganarse la vida como musico, condujo un taxi por las calles de Bamako y trabajo en la radio nacional como tecnico de sonido y miembro de la orquesta. Por aquellos dias, Mali era todavia una colonia francesa.
La mitica ciudad de Tombuctú sirvió de inspiración al disco que Ali Farka Touré grabó con el guitarrista californiano Ry Cooder “Talking Timbuktu”. Lo publico en el sello independiente World Circuit el ingles Nick Gold, que años despues iba a ser el impulsor de Buena Vista Social Club, y gano un premio Grammy en 1995. Antes, en 1995, Ali Farka había compartido con Taj Mahal “The Source”.
Despues de sus giras por Europa y Estados Unidos, regresaba a sus quehaceres en el campo. La gran pasion de este hombre corpulneto, por encima incluso de la musica: cultivar varias hectareas de una tierra seca de la que lograba extraer arroz, limones o mangos. Solia anunciar a menudo la retirada con el fin de dedicarse exclusivamente a sus tareas como agricultor. En la granja, a la que se accede por un polvoriento camino de cabras, sin electricidad ni telefono, rodeado de sus 12 hijos.
Contaba que el don de la musica lo habia recibido de los djinn, los espiritus del Rio Niger. Y siempre se sintio proximo a su querido John Lee Hooker. Aunque decia que Hooker no era un americano, sino un africano en America, y que los negros que estan en America han llevado alli una cultura de la que han perdido la historia, y de la que desconocen las fuentes, las raices, el tronco. “Cuando me dicen blues, yo les digo diarou, baudi, dondo o takamba; esas son las autenticas denominaciones, las raices mismas de lo que llaman blues”, afirma.
Ali Farka Toure ha muerto el mismo dia en que el productor Nick Gold viajaba desde Londres hasta Mali para entregarle la estatuilla del Grammy que gano este año por “In the heart of the moon”, grabado con su compatriota Toumani diabaté. La kora - arpa de Africa Occidental - de Diabaté y la guitarra acustica de Touré. En 1999, tambien junto al rio, en un estudio movil, con un generador electrico - para paliar los problemas de suministro - y varios cientos de metros de cable se gesto el disco “Niafunké”. De vez en cuando, Ali Farka se iba a echar una ojeada a la cosecha de arroz o a comprobar el funcionamiento de una bomba de agua. Lo contó en una entrevista a El País: “Cuando escucho el fluir del rio, siento que las olas son palaras. Tienes que vivir cerca de un rio para entender lo que es, pero puedes hacerte una idea escuchando esta música”. En la revista “Les Inrockuptibles” le definieron como “el hombre que lleva el nombre de un burro y tiene el alma de un principe”.

Carlos Galilea. El País. 8 de marzo de 2006

Bonde - Ali Farka Touré & Ry Cooder