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Quando Chegares - Caetano Veloso

Quem diz que sabe - Johnny Alf

Sem Drama - Péricles Cavalcanti

Zanga, zangada - Rosa Passos

Samba do grande amor - Joao Nogueira

Biscate - Chico Buarque & Gal Costa

Ironia - Jussara Silveira

Pra todo efeito - Caetano Veloso

Assim nao da - John Patitucci & Kleber Jorge

Emorio - Sandra de Sa

Inverno - Adriana Calcanhotto

Logo Agora - Emilio Santiago

In the name of love - Kenny Rankin. Muchas gracias a JADD que me dio a conocer esta maravilla y que me consiguió la canción para poder disfrutarla aqui

Minha - Cartola

Samba e amor - Toninho Horta & Carlos Fernando

Futuros amantes - Chico Buarque

Nao se afobe, nao
que nada é pra já
o amor nao tem pressa
ele pode esperar em silêncio
num fundo de armário
na posta-restante
milénios, milénios
no ar.

E quem sabe, entao
o Rio será
alguma cidade submersa
os escafandristas virao
explorar sua casa
seu quarto, suas coisas
sua alma, desvaos.

Sabios em vao
tentarao decifrar
o eco de antigas palavras
fragmentos de cartas, poemas
mentiras, retratos
vestígios de estranha civilizaçao

Nao se afobe, nao
que nada é pra já
amores serao sempre amáveis
futuros amantes, quiçá
se amarao sem saber
com o amor que eu um dia
deixei pra você.

No te agobies, no
Que nada es para ahora
el amor no tiene prisa
puede esperar en silencio
en el fondo del armario
en el apartado postal
milenios, milenios
en el aire.

y, quién sabe, tal vez
Rio de Janeiro sera entonces
alguna ciudad sumergida
los submarinistas vendran
a explorar tu casa
tu habitación, tus cosas
tu alma, desvanes.

Sabios, en vano,
intentarán descifrar
el eco de antiguas palabras
fragmentos de cartas, poemas
mentiras, retratos
vestigios de una extraña civilizacion.

No te agobies, no
que nada es para ahora
Amores seran siempre amables
futuros amantes, quizas,
se amaran, sin saberlo,
con el amor que un dia
yo deje para ti.

Apoteose ao samba - Paulinho da Viola

Vambora - Adriana Calcanhotto

First Peace - Lenni-Kalle Taipale Trio

Cry me a river - Caetano Veloso

Durante un par de meses estaré en ese pais gigantesco, hiperbólico, hiper-supra-subrealista y demas adjetivos que querais colocarle llamado Brasil. Después de mucho tiempo, demasiado, por fin mi chica puede regresar a su pais para volver a ver los suyos, para confirmar que el color de la tierra sigue siendo el mismo, y que los olores de la cocina no se han escapado de la olla.

No se si tendré disposicion, ganas o tiempo para seguir torturandoos con mis absurdas historias en el tiempo que esté alli. En previsión de que asi sea, os dejo a continuación una pequeña y personalísima banda sonora.

Un saludo y….ate mais!

Yo no escribo ficción. Yo sólo me invento la realidad”

André B. deJonette

Crucé en diagonal todo el patio hasta que llegué donde ella estaba y le pregunté:
- ¿Puede sentarme aquí contigo?
Como única respuesta, Laura se encogió de hombros.
- Dime un número, le dije.
- El ocho – me respondió con desganas.
- Has acertado. Me tienes que dar un beso.
- No, así no vale – refunfuñó. - Entonces digo el cinco.
- Está bien…Dime un color.
- El azul
- Has vuelto a acertar. Me tienes que dar un beso.
- Pero, ¿porqué? Yo no quiero darte un beso.
- ¿No quieres ser mi novia?
- Tú no me gustas, a mí quien me gusta es Guille.

El Guille: Pelos de pincho, aprendiz de mirada desafiante, apoyado en la pared y rodeado de una cohorte de miniguardaespaldas, escupe en el suelo.

- ¿Guille? ¿Pero no sabes que Guille se pasa el día pegando a todos los niños y quitándoles sus juguetes y diciendo palabrotas y….?
- Si, claro que lo sé, por eso me gusta.
- ¡¡¡Pero Guille es malo!!!
- No me importa, a mí me gusta.
- Pero…. pero….yo te acompañaría a casa, y te llevaría tu mochila, y te cogería de la mano y te daría medio….no, te daría mi bollicao entero en el recreo.

Esa fue la primera vez que experimenté que la indiferencia era el más cruel y sofisticado de los castigos. Laura seguía sentada junto a mí, pero ni siquiera me miraba, la pose altiva.

-Tengo que decirte algo Laura.

De su altivez sólo le quedaba la pose, apenas trastocada por una mirada de reojo que me echó, por que su indiferencia se había transformado en interés, o en curiosidad, o en una mezcla de ambas cosas.

- A Guille no le gustas tú. A Guille le gusta Marta.

Se puso de pie de un salto y reconozco que su movimiento brusco me asustó. Cuando crecí, entendí lo que quería decir que sus ojos refulgían de ira, pero desde mis diez años de edad de entonces, solo comprendía que ahora Laura me miraba diferente y que le temblaban los labios, temblor que producía en mi una extraña y nueva sensación pero que me gustaba, me gustaba mucho.

- ¿Marta? ¿Esa niña tonta de las coletas? Y tú ¿cómo lo sabes?

Casi sentí dolor físico, como si el acento de la “ú” me estuviera atravesando el corazón.

- Lo sé por que me lo dijo Guille. Y por que ayer les vi besándose en la boca.

Todo sucedió muy rápido entonces. Laura miró hacia donde estaba Guille, aunque yo creo que no pudo verle por esa interferencia de niños, balones y demás objetos volantes no identificados que había en el trayecto, después me miró a mí, me besó en la mejilla y, muy seria, me dijo que le esperase a la salida de clase. Después, se marchó corriendo, abandonando el patio y metiéndose en el edificio del cole.

Me quedé unos segundos de pie, reflexionando sobre lo que había sucedido, hasta que me di cuenta de que los niños de diez años no reflexionamos. Así pues, comencé a cruzar el patio hacia donde estaba El Guille, deshaciendo el camino hecho hacia solo unos minutos, y sintiéndome al mismo tiempo Superman, Batman y un poquito Superlópez también. Cuando llegué a su posición, ni siquiera se dignó a sacarse las manos de los bolsillos y mucho menos a hablarme. Solo levantó las cejas de una forma tan exclamativa que yo sólo tuve que colocar “habla” dentro de esas admiraciones. Respiré profundo y le obedecí. Comencé a hablar:

- Se lo he preguntado, y me ha dicho que tú a ella no le gustas nada, que no le gusta tu peinado ni tu forma de vestir, y además me ha dicho que te diga que eres un tonto y un chulo y que la dejes en paz.

Hay momentos en la vida en las que uno tiene que jugarse el todo por el todo:

- Y me ha dicho que quien le gusta mucho soy yo.

Mientras caminábamos hacia su casa a la salida del cole, con mi mochila cargada en un hombro, la mochila de Laura en el otro y cogiendo con algo de miedo y excitación su mano, pensé que un día de amor, aunque solo fuera uno, bien valía la paliza que había recibido y la pérdida de mi colección de cromos, desde hacia un par de horas, colección de cromos de El Guille. Laura me miraba los moratones de la cara sin atreverse a preguntarme qué me había pasado, pero yo creo que desde aquella tarde, ella me despreciaba un poquito menos.

En realidad lo único que me preocupaba ahora era como iba a convencer a mi madre de que a partir de mañana tenia que llevar dos bollicaos al colegio: uno, para Laura, como prueba y ofrenda de mi amor hacia ella y otro, el bollicao impuesto revolucionario, para El Guille.

Y esa tarde, aparte de aprender que el peso del amor era más o menos el peso de dos mochilas, aprendí que el amor y el miedo nunca tienen límite.

“Tribulaciones de una nube”
“La vida derrotada”

“Alguma coisa acontece no meu coraçao
que só quando cruza a Ipiranga e Avenida Sao Joao…”
SAMPA

mrame

M Í R A M E. B É S A M E

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Desde hace algunos días, mi chica me está amenazando (no encuentro verbo que se ajuste mejor a lo que siento) con que dentro de un par de años como máximo debemos tener en casa una cosa de esas….si….cómo se llaman…si, hombre…una cosa de esas pequeñajas y un tanto absurdas que hacen tanto ruido……..UN NIÑO!!! Eso es…un niño, si. Dice que quiere tener un niño. Pensé que se trataba de una broma, claro. Cualquiera hubiera pensado que era una broma, pero….no: mi chica se puso muy seria, y ya sabéis como son las mujeres cuando se ponen muy serias. Yo también anduve serio y circunspecto como corresponde a alguien de mi categoría social unos cuantos días, pero la otra tarde, mientras leía con atención las editoriales del Marca y del As (luego dirán que en este país no se lee), me vino una gran idea a la cabeza, que me miré en el espejo del bar y vi encima de ésta una bombilla encendida, pero de esas alargadas, que yo soy muy ecologista. Pagué rápidamente la cerveza y los torreznitos y fui corriendo a comunicarle a mi chica mi brillante idea. Cariño, le dije yo con la mejor de mis sonrisas, que no es gran cosa, la verdad, le dije, cariño: he estado pensando en lo que me dijiste de tener una cosa de esas y he llegado a la siguiente conclusión:¿qué te parece si en vez de tener un niño nos compramos un perrito? ¿un cachorrito de labrador? Vosotros, oh, amantísimos lectores, no os merecéis que os transcriba la sarta de bilingües improperios que por la boca de mi querida esposa salieron. Fue a encerrarse al dormitorio y yo me quedé allí, con la bombillita aun sobre mi cabeza pero a punto de hacer plof, pensando en qué podía haberme equivocado. En seguida me di cuenta, y justo antes de que ella diera un portazo, alcancé a decirle: ya se lo que te pasa ¿te gustan más los cachorritos de beagles, no?
Realmente no hay quien entienda a las mujeres. A mi la idea me parecía simplemente genial. Por que, seamos serios y dejémonos de demagogias sentimentales, a los pocos meses el perrito ya sabrá que no puede hacer sus cositas dentro de casa y, con un poco de esfuerzo, seguro que atenderá como un campeón a las ordenes de sit, plash, comihia, aus…Pero, ¿un niño? Tú a un bebé le dices plash o aus y como mucho puede sonreírte con esa boca sin dientes que da hasta miedo y babearte un poquito sobre la camisa, por no hablar del engorroso asunto “pañales”. Más ventajas: un perro puede ser un excelente compañero y un fiel guardián que te defienda de maleantes, gente de mal vivir, lumpen y obispos endemoniados, pero, ¿y el bebé? Joder…que el bebé tiene ya un año y aun no sabe ni decir reforma anticonstitucional.

Han pasado ya varios días y mi mujer sigue enfadada conmigo, que ya ni puedo mirar un perro si lo veo por la calle por que ella me dice que soy un guarro y un pervertido. Yo ya no aguanté más y quise poner las cosas en su sitio, que supiera quien mandaba en esa casa y quien llevaba los pantalones, así que la agarre por el brazo y la dije: Pero cariñito, tontita, amorcito mío, si es por tener el niño, pues lo tenemos. Eso si, en cuanto salgas del hospital, se lo llevas al Príncipe y a la Leti que ellos no tendrán problemas en mante-cuidarla y así Leonorcita tendrá un@ hermanit@ con el que jugar a las monarquías.

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Ayer me enteré que la COPE ha fichado al gran Aquilino para conducir un espacio sobre educación y familia dentro del programa “Las tardes con Cristina”.

Desde esta humilde bitácora quiero darle la bienvenida por que estoy seguro que, como Martes y Trece, Faemino y Cansado, Cruz y Raya, o los añorados Tip y Coll, esa entrañable pareja que es “Aquilino” y “Polaino” seguro que nos depara momentos inolvidables de humor surrealista.

Animo Aquilino. Te queremos.

Despues de horas y horas oyendo, viendo, leyendo noticias, reflexiones, tertulias y algun que otro improperio sobre el Estatut, creo que lo mejor que he oido fue el comentario que hizo Juan Luis Cano, de Gomaespuma el pasado día 2 de noviembre cuando dijo, a modo de editorial:

“Eso es como todo”

Ole