Pero mas que el rumor del mar le obsesionaba el silencio de las olas, ese silencio blando y ligero que se instala tercamente entre ellas y que le recordaba que el mar es infinito y trágico, o peor aun, que todo mar es infinito y trágico.
Durante un buen rato, y a pesar de la fina lluvia que caía con armoniosa cadencia, se mantuvo allí, de pie, con la mirada atascada por vagos recuerdos de otros tiempos y sin percatarse de que Alicia le estaba apretando fuerte la mano, muy fuerte, por que ella también sentía el mismo miedo.
Excelente blog. Acabo de descubrirlo y he de decirte que es maravilloso. Te agregué como enlace en mi blog, espero que no te importe.
Por: Angela el 17 Febrero 2007
a las 9:52 am