Escuchó al fondo del pasillo las notas disonantes de un acordeón, acaso plegándose contra su propio olvido, hiriendo un viejo tango, y pensó que era una melancólica forma de empezar a enfrentarse a la vida.
Escuchó al fondo del pasillo las notas disonantes de un acordeón, acaso plegándose contra su propio olvido, hiriendo un viejo tango, y pensó que era una melancólica forma de empezar a enfrentarse a la vida.
Escrito en Jirones
A música espanta os males.
Por: Nara el 17 Febrero 2007
a las 9:35 am