El mar ante el espejo era infinitamente inabarcable, y con él su silencio, ese silencio que sólo existe entre las olas y que sólo algunos oídos privilegiados llegan a percibir. Yo era uno de esos privilegiados.
El mar ante el espejo era infinitamente inabarcable, y con él su silencio, ese silencio que sólo existe entre las olas y que sólo algunos oídos privilegiados llegan a percibir. Yo era uno de esos privilegiados.
Escrito en Jirones
Sempre gostei de ouvir o silèncio do mar sentada em uma duna sem ter nada que fazer e deixando o tempo passar…
Por: Nara el 17 Febrero 2007
a las 9:33 am