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Sobre la larga mesa, dieciocho moscas pasean sin rubor por ella. Caminan, dan pequeños y espasmódicos vuelos, se frotan las patas compulsivamente. Una de ellas está alejada de las demás. Da vueltas, vueltas, vueltas a una botella. Hay silencio en la habitación. Las observo. ¿Y ellas a mi?
Escenario: Sentados para cenar en una vieja mesa de madera de una humilde casa, en un pequeño pueblo castellano, dos ancianos, hombre y mujer.
Hombre: - Yo nunca te he querido. Sabes que el nuestro fue un matrimonio de conveniencia. A nuestras familias les interesaba que nos casáramos y asi lo hicimos.
Mujer: - Si, lo se.
Hombre: Aun así, hemos pasado momentos buenos.
Mujer: - Si.
Hombre: - Hemos criado a cuatro hijos sanos y fuertes y ahora uno de ellos nos regala un nieto para que alegre nuestros últimos años de vida.
Mujer: - Si, es verdad.
Hombre: - Creo que en estos 30 años que llevamos juntos, al menos hemos sabido comprendernos y respetarnos.
Mujer: - Si.
Hombre: - …
Mujer: - Tómate la sopa que se te va a quedar fría.
“A esperança é o ultimo que se perde, mas é a primeira a se suicidar”
La esperanza es lo último que se pierde, pero es la primera que se suicida.
Sayonara Luna
“Eu odeio música quando ela me deixa sozinho
e ainda chega pra me consolar
eu odeio música quando ela me acha bonzinho
quando tudo o que eu quero na vida é rosetar
eu odeio música quando ela me confunde com o vizinho
dizendo: voces são todos iguais e eu só quero dançar!”
eu odeio música quando ela é o opio do povo
e a gente ve que dali nao sai nada de novo
eu odeio música quando ela é tao, entre aspas, sofisticada
que nao parece com ninguém, nao cheira, nao fede, nem nada
e dizendo o contrario eu vou terminar
pois eu adoro música
porque ela vem para me libertar”
Odio la música cuando me deja solo
y encima viene para consolarme
odio la música cuando piensa que soy un buen chico
y lo único que quiero en la vida es follar
odio la música cuando me confunde con el vecino
diciendo: ¡sois todos iguales y yo solo quiero bailar!
odio la música cuando es el opio del pueblo
y veo que de allí no sale nada nuevo
odio la música cuando es tan, entre comillas, sofisticada
que no se parece a nadie, no huele, no hiede, no nada
y diciendo lo contrario voy a terminar
pues yo amo la música
por que ella viene para liberarme.
Odeio música
Pericles Cavalcanti
“Para chatear os imbecis,
para não ser aplaudido depois de seqüências
dó de peito,
para viver a beira do abismo,
para correr o risco de ser
desmascarado pelo grande público,
para que conhecidos e desconhecidos se deliciem,
para que os justos e os bons ganhem dinheiro,
sobretudo eu mesmo,
porque de outro jeito a vida não vale a pena,
para ver e mostrar o nunca visto,
o bem e o mal,
o feio e o bonito,
porque vi “simão no deserto”,
para insultar os arrogantes e poderosos
para ser lesado em meus direitos autorais.”
Para incordiar a los imbéciles
para no ser aplaudido después de una secuencia intensa
para vivir al borde del abismo
para correr el riesgo de ser desenmascarado por el gran publico
para que conocidos y desconocidos se deleiten
para que los justos y los buenos ganen dinero
sobre todo yo mismo
por que de otra manera, la vida no vale la pena
para ver y mostrar lo nunca visto
el bien y el mal
lo feo y lo bonito
por que vi “Simón en el Desierto”
para insultar a los arrogantes y poderosos
para ser robado en mis derechos de autor.
Porque você faz cinema?
Joaquim Pedro de Andrade
“Eu faço musica
por amor e por esporte
musica, por acaso e pela sorte
eu faço musica
pelo som e por vaidade
musica pra vender pela cidade
eu faço musica
porque nao, porque sim
musica, musica, musica.
Eu faço musica
pra pensar e pra comer
musica pra dançar e pra chover
eu faço musica
pra driblar a timidez
musica pela sua insensatez
eu faço musica
porque nao, porque sim
musica, musica, musica.
Eu faço musica
como forma de protesto
musica pra mentir
porque eu nao presto
eu faço musica
por prazer sem nenhum fim
musica para voce e para mim
eu faço musica
porque nao, porque sim
musica, musica, musica.”
Hago música
por amor y por deporte
música, por casualidad, y por suerte
hago música
por el sonido y por la vanidad
música para vender por la ciudad
hago música
por que no y por que si
música, música, música
Hago música
para pensar y para comer
música para bailar y para que llueva
hago música
para sortear la timidez
música por insensatez
hago música
por que no, por que si
música, música, música.
Hago música
como forma de protesta
música para mentir
por que soy malo
hago música
por placer, sin ningún fin
música para ti y para mi
hago música
por que no, por que si
música, música, música.”
Música, por que?
Péricles Cavalcanti
Pero mas que el rumor del mar le obsesionaba el silencio de las olas, ese silencio blando y ligero que se instala tercamente entre ellas y que le recordaba que el mar es infinito y trágico, o peor aun, que todo mar es infinito y trágico.
Durante un buen rato, y a pesar de la fina lluvia que caía con armoniosa cadencia, se mantuvo allí, de pie, con la mirada atascada por vagos recuerdos de otros tiempos y sin percatarse de que Alicia le estaba apretando fuerte la mano, muy fuerte, por que ella también sentía el mismo miedo.
Cuando murió mi madre, una de las pocas cosas que heredé de ella fue V, su periquito. Lo primero que hice fue comprarle una jaula mucho más grande para que tuviera más espacio. Cada mañana al levantarme, le cambiaba el agua, le arreglaba algún pequeño desperfecto que tuviera en su bello plumaje verde y azul y le colocaba en el comedero una mezcla de alpiste, vitaminas y verdura fresca que sabía era lo que más le gustaba. También, y cada cierto tiempo, le cortaba las uñas con un cuidado extremo para no seccionarle algún vaso sanguíneo. Aparte de todo esto, de vez en cuando me preocupaba de cambiarle el hueso de jibia para que pudiera tener su hermoso pico siempre bien afilado.
Una mañana al levantarme y al quitar la sabana blanca con la que cubría la jaula de V para que este no piase desde muy temprano, me lo encontré muerto, caricaturescamente patas arribas, y con gran parte de las plumas arrancadas. Me quedé mirándole durante unos segundos, o tal vez fueran minutos, qué importa. Me acerqué al cajón de los cubiertos y cogí la pinza que usaba para sacar las croquetas de la sartén. Con esas pinzas agarré a V lo coloqué sobre el ABC de ayer, lo envolví por sus páginas de religión, abrí, pisando el pedal, el cubo de la basura, y lo tiré junto con las sobras de la cena de ayer que aún reposaban en un plato en la cocina. Adiós, V, adiós. Siempre odié a ese pájaro.
En el metro hay gente extraña y camaleones.
Viaje al Suprasahara
http://artpad.art.com/?iipxavtbwyo
“Eu prefero ser essa metamorfose ambulante
antes do que ter aquela velha opiniao formada sobre tudo.”
“Prefiero ser esa metamorfosis ambulante
antes que tener aquella vieja opinión formada sobre todo.”
Metamorfose ambulante
Raul Seixas
A veces, me gusta escribir.
Por mas que me esfuerzo, no consigo encontrar nada que no haga por egoísmo.
Sucedió en la Travesía de San Mateo, un día cualquiera de noviembre, en uno de esos viejos y decadentes cafés con olor a defunción que poco a poco le van robando a Madrid.Anónimo escritor, le gustaba sentarse siempre a la misma mesa, junto a la ventana, desde donde podía ver la soledad de la calle, rasgada de vez en cuando por algún caminar ansioso.Le gustaba ese café y esa calle por que eran tranquilos y silenciosos, un lugar ideal para poder escribir su segundo libro. El primero, una colección de pequeños cuentos infantiles, vagaba sin reposo de editorial en editorial en busca de justicia o piedad.
… Y allí fue, en ese rancio café de la Travesía de San Mateo donde una noche notó por primera vez que su mano derecha estaba ligeramente mas fría que la izquierda. No le dio mayor importancia. “Problemas circulatorios”, pensó. Pero con los días, la sensación de frío fue en aumento. Preocupado, decidió acudir a un médico. Días después de numerosas y complicadas pruebas, regresó para conocer los resultados. El rostro del doctor estaba serio, profesionalmente preparado para transmitir malas noticias. “Es difícil para mi decírselo, pero debo comunicarle que su mano derecha falleció hace tres semanas.”
Salió de la consulta más desconcertado que atemorizado. -¿Cómo es posible?. Recordaba perfectamente que en esas tres semanas y a pesar de sentir la mano totalmente gélida, había podido desarrollar con ella funciones vitales: comer, rascarse la oreja y, sobre todo, acudir al viejo café y escribir, escribir siempre. Lo que ni siquiera sospechaba era que las letras ya llegaban muertas al papel, las frases eran abortos, los libros, tumbas donde ocultarlo todo.
Decidió amputarse la mano derecha y enterrarla en el único tiesto que había en el balcón de su casa, un geranio que nunca se atrevió a florecer. Tal vez fuese un buen abono.
A partir de ese día se esforzó en hacer todo con la mano izquierda: aprendió a comer, a rascarse la oreja, a coger la taza de café sin que se le derramase sobre las hastiadas hojas y, sobre todo, regresó al café a escribir: otras letras, otras palabras, frases, libros…
Fue entonces cuando una densa y asquerosa noche navideña, mientras desenroscaba con premiosa ritualidad la capucha de su vieja Montblanc, sintió un leve cosquilleo y una cierta sensación de frío en su mano izquierda.
Lo primero que pensé cuando oí hablar de este tipo fue que alguien con ese nombre merecía ser protagonista de una novela, como poco, de realismo mágico. Y pensé en eso en vez de pensar en las increíbles declaraciones que había hecho por que tengo alma de escritor frustrado.
“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aquilino Polaino habría de recordar aquella tarde remota en que su padre le llevó a conocer el hielo.”
…Tendré alma de escritor frustrado, pero he de reconocer que esa frase que he escrito ha sido espléndida.
Como cariátides de ébano, con todo su extraño mundo trasladado sobre la cabeza, descendían, dignas y tristes, por la ladera, cordón umbilical que unía el terror con la realidad, una realidad que ellas no habían pedido y que las dejarían igual de tristes pero con la dignidad arrancada a jirones, la mirada muerta y el alma arrasada por un deseo seco de venganza.
No se si fue con mas asombro, con mas vergüenza ajena o con mas asco que asistí ayer a la “información” que Telemadrid dio en directo de la manifestación en contra de los matrimonios homosexuales. Parece ser que Esperanza Aguirre ha encontrado a su Urdaci particular en José Antonio Ovies, nuevo adalid PePero, guionista y director de, entre otros, del polémico reportaje emitido en Telemadrid, “En Torno al 11-M”. Cómo si de un líder ultra del PP, de esos que tanto abundan ahora que son oposición y que por fin se han podido quitar esa careta que tanto les incomodaba de centro-derecha, Ovies dedico todo el tiempo del que dispuso para loar el contenido de la manifestación, recordándonos una y otra vez que era una manifestación tranquila y festiva (no como esas manifestaciones izquierdosas contra la guerra, donde algunos policías se encargaron de que dichas manifestaciones no fueran tan tranquilas) y donde abundaban familias enteras, niños, padres y abuelos (pobres niños), defendiendo el matrimonio entre hombre y mujer, es decir “el matrimonio de toda la vida” (sic). Todo este speech era salpicado por imágenes de la manifestación donde podían leerse multitud de pancartas con textos como “NADA SIN DIOS”, o “CONTRA LA ABERRACION, ESTADO CATOLICO”, además de decenas de banderas españolas con el toro de Osborne, ese remedo-sucedáneo de otra bandera que bien recordamos todos.
Esta es la Nueva Telemadrid. La televisión de todos los madrileños, pero solo para algunos.
COMIENZO DE LA ESCENA:
Una mañana cualquiera de un día cualquiera en la cola de un supermercado DIA en Pozuelo de Alarcón, uno de los municipios de España con una mayor renta per cápita.
La fila es grande.
Solo una caja está abierta.
La cajera, nueva, es negra, probablemente africana.
En la fila, una señora española, de unos 40 años, rubia teñida, hace el siguiente comentario:
- Los españoles no estamos para esto.
En seguida, encuentra el apoyo incondicional de otra mujer española de unos 60 años.
A la salida, se cruza con mi chica, también extranjera pero blanca, y le dice un alegre “Buenos Días”.
FIN DE LA ESCENA
El racismo a veces no es otra cosa mas que una desoladora mezcla de desconocimiento y miedo. Otras veces, es algo mucho mas repugnante.
El racismo a veces no es otra cosa mas que una desoladora mezcla de desconocimiento y miedo. El conocimiento se puede adquirir. ¿Se puede vencer el miedo?
Escuchó al fondo del pasillo las notas disonantes de un acordeón, acaso plegándose contra su propio olvido, hiriendo un viejo tango, y pensó que era una melancólica forma de empezar a enfrentarse a la vida.
Formula de supervivencia vital:
Ironía + Distancia
“Tenho por principios
nunca fechar portas
mas como manté-las abertas
o tempo todo
se em certos días o vento
quer derrubar tudo?”
Tengo por principios
nunca cerrar puertas
pero como tenerlas abiertas
todo el tiempo
si en ciertos días el viento
quiere derribarlo todo
Jorge Salomão - “Buraco negro”
El mar ante el espejo era infinitamente inabarcable, y con él su silencio, ese silencio que sólo existe entre las olas y que sólo algunos oídos privilegiados llegan a percibir. Yo era uno de esos privilegiados.

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